-"¡Tú conoces las montañas! ¡Tienes que hacerlo!"- Gladys miró fijamente al oficial intentando entender las implicaciones de sus palabras.
Nadie en realidad esperaba que aceptara el desafío; no solo por el hecho de ser mujer soltera y extranjera, sino también porque los japoneses habían puesto precio a su cabeza.
Gladys miró fugazmente a los niños que jugaban detrás del ejército chino y lentametne asintió con su cabeza. La defensiva china se estaba viniendo abajo ante el feroz ataque de las fuerzas japonesas y el país estaba sumido en el caos. Separados de sus familias por la guerra, la vida de cien niños estaba en peligro debido al avance del ejército japonés. Gladys accedió a conducirles a través de unas montañas plagadas de peligros hasta una zona segura.





